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La computación en la nube es una tecnología que permite acceder a recursos informáticos a través de Internet, sin necesidad de tenerlos instalados en un dispositivo local. Esto ofrece grandes ventajas como la escalabilidad, la flexibilidad, la eficiencia y la reducción de costes. Cada vez más empresas están reconociendo su poder y lo están integrando en sus estructuras de trabajo.
Pero, ¿sabías que la computación en la nube también puede contribuir a cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible? Los objetivos de sostenibilidad son un conjunto de 17 metas globales establecidas por las Naciones Unidas para lograr un desarrollo humano y ambiental equilibrado para 2030. Algunos de estos objetivos son: erradicar la pobreza, combatir el cambio climático, promover la educación, la salud, la igualdad y la paz.
Una de las formas más evidentes en que la computación en la nube contribuye a la sostenibilidad es a través de la eficiencia energética. Los proveedores de servicios en la nube han invertido enormes recursos en la construcción de centros de datos altamente eficientes, utilizando técnicas como la virtualización, la consolidación de servidores y la gestión inteligente de la energía. Estas prácticas permiten que los centros de datos en la nube operen con una menor cantidad de energía.
Al migrar a la nube, las organizaciones pueden reducir significativamente su consumo de energía y, por lo tanto, su impacto ambiental. De hecho, según un estudio reciente de Accenture, la migración a la nube pública puede lograr una reducción en las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del 5,9% del total de los servicios de Tecnologías de la Información (TI). Esto supone casi 60 millones de toneladas a nivel global por año, lo que equivale a quitar 22 millones de coches de la carretera.
Además, los proveedores de servicios en la nube están adoptando cada vez más fuentes de energía renovable para alimentar sus operaciones. Estas prácticas nacen de un fuerte compromiso con la neutralidad de carbono y muchos están invirtiendo en proyectos de energía limpia.
La escalabilidad inherente de la computación en la nube también juega un papel crucial en la sostenibilidad. Las empresas pueden ajustar sus recursos informáticos según sus necesidades. Esto les permite evitar el sobredimensionamiento de la infraestructura y el desperdicio de recursos. Las organizaciones pueden aprovechar la elasticidad de la nube para escalar hacia arriba o hacia abajo según la demanda, optimizando así el uso de recursos y reduciendo el desperdicio de energía.
Además, la computación en la nube facilita la consolidación de cargas de trabajo, lo que permite a múltiples organizaciones compartir recursos de manera eficiente. Esto reduce la necesidad de infraestructura redundante y promueve una utilización más completa de los servidores. A su vez conduce a una menor cantidad de equipos físicos en funcionamiento y, por lo tanto, a una menor demanda de energía.
Más allá de sus connotaciones ambientales en el desarrollo sostenible de la sociedad, la computación en la nube tiene grandes aplicaciones en otras áreas, como en el primer objetivo de los 17 que establece la ONU: el fin de la pobreza. La computación en la nube ofrece una forma rentable y escalable de acceder a recursos tecnológicos, como almacenamiento de datos, potencia de procesamiento y software. Esto significa que incluso aquellos con recursos limitados pueden beneficiarse de herramientas y servicios avanzados que antes estaban reservados para empresas o individuos con mayores capacidades financieras.
Otro objetivo, el de la educación de calidad, también puede beneficiarse de las ventajas de la computación en la nube, por ejemplo, mejorando el acceso y la capacitación en áreas donde las instituciones educativas tradicionales son limitadas o inexistentes. Las plataformas de aprendizaje online basadas en la nube ofrecen cursos y recursos educativos que pueden ser accesibles desde cualquier lugar con conexión a internet. Esto permite a las personas aprender nuevas habilidades y mejorar su empleabilidad sin la necesidad de asistir a clases presenciales costosas o trasladarse largas distancias.
En este sentido, muchas organizaciones están desarrollando gran cantidad de proyectos que se benefician de esta tecnología.
Digital Green es una organización sin ánimo de lucro que utiliza la tecnología para empoderar a los pequeños agricultores de India y otros países en desarrollo. Su principal estrategia es crear y difundir vídeos alojados en la nube. Donde los propios agricultores muestran sus experiencias y consejos sobre temas como el cultivo, el riego, el uso de fertilizantes o el control de plagas. Estos videos se proyectan en las aldeas mediante dispositivos móviles, y se complementan con sesiones de debate y seguimiento.
Según Digital Green, esta metodología ha proporcionado información a más de 5,6 millones de agricultores mejorando la productividad y la calidad de la cosecha. Además, ha logrado hacer que la adopción de prácticas agrícolas más eficientes sea más accesible para los agricultores, aumentando sus ingresos en un 24%.
La aplicación M-PESA permite a los usuarios enviar y recibir dinero, pagar facturas, recargar saldo, e incluso acceder a servicios financieros como préstamos, ahorros o seguros, usando solo su teléfono móvil y sin necesidad de tener una cuenta bancaria. Esto ha sido muy útil para las personas que no tienen acceso a los bancos tradicionales, o que viven en zonas aisladas o con poca infraestructura. Este servicio fue establecido en 2007 por Safaricom y desde entonces ha contribuido al desarrollo económico y social de las comunidades. M-PESA tiene más de 51 millones de clientes y más de 604.000 agentes en siete países de África.
En MIOTI Tech & Business School ponemos en valor el poder transformador de la computación en la nube, tanto en las empresas como para la sociedad, y, por ello, hemos diseñado el Máster en Data & Cloud Engineering. Este máster combina el poder de los datos y la nube para formar profesionales altamente demandados por las empresas. Los alumnos aprenden todo lo necesario sobre su tratamiento y las nuevas arquitecturas Cloud que facilitan el acceso. Además, aprenden a diseñar, poner en marcha y mantener los sistemas de procesamiento de datos en los principales Clouds (AWS, Azure, Google) combinando tecnologías de Big Data, DevOps y contenedores.