Ciberseguridad: Uno de los sectores con mayor demanda de empleo
Los códigos QR se han convertido en un sello omnipresente. Es prácticamente imposible ir a un lugar público y no verlos. Los podemos encontrar en el transporte público, en zonas de ocio, instituciones, restaurantes, bibliotecas y en espacios educativos. Por ello, no es de extrañar que los ciberdelincuentes vean en los códigos QR una nueva oportunidad para realizar sus delitos, que, generalmente, derivan en la filtración de información personal y financiera, robo o estafas de mayor envergadura, como el ransomware o secuestro de datos.
Detrás de su aparente simplicidad y utilidad, los códigos QR también pueden ser una fácil forma de caer en las trampas de los ciberdelincuentes. A medida que estos códigos se vuelven cada vez más habituales, es esencial comprender por qué debemos ser cautelosos antes de escanearlos. Conocer los riesgos potenciales y destacar la importancia de adoptar medidas de seguridad al interactuar con ellos en un mundo digital cada vez más interconectado es imprescindible para evitar problemas en el tiempo.
Un código QR es un tipo de código de barras bidimensional que almacena información de manera codificada. La compañía japonesa Denso Wave lo desarrolló en 1994 para rastrear vehículos durante la fabricación. Inicialmente, el sistema de códigos QR se implementó en cadenas de producción japonesas y, en sus primeras etapas, su aplicación estaba limitada a ciertos usos específicos dentro de la industria. Sin embargo, no fue hasta la llegada de internet que el código QR empezó a ganar popularidad, especialmente en la región asiática y Europa. Actualmente, su uso se ha expandido a diversas aplicaciones, como en publicidad, marketing, pagos móviles, y más recientemente, en el seguimiento médico durante la pandemia.
La cuestión radica en que el uso generalizado que estamos haciendo de ellos nos hace confiar sin tener ningún tipo de precaución a la hora de usarlos. Esto es fundamental ya que estos códigos QR pueden contener enlaces a sitios web maliciosos, información personal o comandos que se ejecutan automáticamente en el dispositivo al ser escaneados. Delitos como el phishing o la intercepción de datos pueden hacerse en unos segundos y sin que el usuario tenga margen de reacción. Por ello, recordar que detrás de cada pegatina puede haber un ciberdelincuente a la espera de su víctima, debe ser un mantra que quede como recordatorio.
Estos pequeños códigos que podemos encontrar en todos lados pueden plantear riesgos de seguridad. Desde códigos que nos pueden dirigir a páginas maliciosas hasta la recolección y posterior divulgación de nuestros datos personales, los códigos QR pueden suponer un gran problema si no tomamos las debidas precauciones:
Los códigos QR pueden ser utilizados para dirigir a los usuarios a páginas de phishing que imitan sitios legítimos con el objetivo de obtener credenciales de acceso.
Algunos estos códigos pueden contener comandos que ejecutan acciones específicas en el dispositivo del usuario, como la descarga e instalación de aplicaciones de dudosa seguridad.
Los códigos QR pueden ser falsificados y colocados en ubicaciones legítimas para engañar a los usuarios y dirigirlos a sitios fraudulentos.
Las aplicaciones de escaneo de códigos QR pueden tener vulnerabilidades de seguridad que podrían ser explotadas por atacantes para realizar acciones maliciosas.
La información contenida en un código podría ser interceptada durante la transmisión, especialmente si la conexión no es segura, exponiendo datos sensibles y personales a posibles ataques de terceros.
La información contenida en un código QR, como enlaces o datos personales, podría ser analizada y utilizada para realizar ataques de ingeniería social o para construir perfiles de usuarios.
Algunos de estos códigos pueden contener información sensible, y los atacantes podrían intentar descifrar o adivinar códigos válidos mediante ataques de fuerza bruta.
La gestión cuidadosa de la privacidad y la conciencia sobre posibles amenazas cibernéticas son pilares fundamentales para la cultura de la ciberseguridad.
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