5 profesiones emergentes creadas por la IA que dominarán el mercado laboral
La escasez del agua y su calidad es uno de los desafíos ambientales más preocupantes de los últimos años, lo que supone un reto buscar alternativas y soluciones para garantizar a las poblaciones el derecho a un bien imprescindible.
La inteligencia artificial se ha convertido en una gran herramienta para diversos sectores y aplicable a múltiples funciones para la optimización de tareas, así como beneficios para las personas y el planeta. Se espera que, gracias a la IA, la gestión del agua pueda ser mucho más eficiente durante los próximos años, siendo el objetivo el acceso a un bien potable y de calidad, así como minimizar el impacto energético producido para la obtención de este recurso.
Otro de los proyectos más ambiciosos será la limpieza de los océanos con la ayuda de esta tecnología, con el fin de preservar su ecosistema y reducir el impacto de las toneladas de residuos depositados en ellos.
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Una de las funciones clave que podemos destacar de la IA en la gestión hídrica es el monitoreo en tiempo real. A través de sensores inteligentes y dispositivos IoT se pueden obtener grandes volúmenes de datos relacionados con los niveles de contaminación e identificar y predecir cambios en la calidad del agua, como la presencia de metales pesados o microplásticos. Esto permite una actuación rápida y preventiva contra factores que puedan estar causando estos daños.
En lo que respecta a la demanda y suministro de agua, estos sistemas pueden anticipar la necesidad requerida gracias a factores como el crecimiento poblacional, el cambio climático, proyectos urbanísticos y hábitos de consumo. Esto facilitará la planificación de su distribución, evitando su desperdicio y reduciendo costes. La integración de la tecnología también servirá de gran ayuda en las infraestructuras hidráulicas para la identificación de fallos graves y posibles fugas.
Otro avance que la inteligencia artificial puede aportar en la gestión del agua es la reducción del consumo de agua dulce para el riego agrícola. La agricultura emplea un 70% de este tipo de agua para su actividad, por lo que la automatización en el riego y monitorización de datos meteorológicos pueden fomentar su sostenibilidad y reducir el uso de un bien escaso.
Asimismo, la reutilización del agua es fundamental para avanzar hacia una economía circular orientada a la sostenibilidad. Con el análisis y perfeccionamiento en el tratamiento de las aguas residuales se optimizará su proceso y se obtendrán resultados más eficientes. Además, la implementación de instalaciones inteligentes dentro de las estaciones depuradoras de aguas residuales permitirá una gestión ambiental sostenible, tecnologías capaces de actuar de manera más autónoma, garantizar un correcto cumplimiento de las normativas ambientales y generar productos de gran utilidad como fertilizantes, aguas reutilizables para riego o biogás.
En lo que respecta a los océanos, aún falta por mapear un 80% debido a su inmensidad y profundidad. Las limitaciones de los métodos tradicionales y los riesgos que estas expediciones pueden suponer para los exploradores han puesto en evidencia la necesidad de incorporar soluciones innovadoras para seguir avanzando en la investigación del mundo marino. La evolución de la inteligencia artificial está permitiendo su inclusión en la oceanografía, lo que permitirá ampliar nuestro conocimiento sobre la biología marina e impulsar su preservación gracias al monitoreo y la predicción de fenómenos, así como herramientas que reduzcan al mínimo la contaminación sufrida por este ecosistema de forma diaria por las acciones humanas.
Uno de los proyectos más innovadores se ha llevado a cabo por un grupo de investigadores respaldados por la Unión Europea. Conocido como SeaClear, se trata de un sistema robótico autónomo para la limpieza de los océanos, retirando los residuos que se encuentran en el fondo del mar. Tras su éxito, ya está en marcha el despliegue del SeaClear 2.0, que tendrá la capacidad de llegar a mayores profundidades y ocuparse de residuos de grandes volúmenes. Se incorporarán drones aéreos, naves autónomas de superficie, pinzas robóticas a medida y todoterrenos submarinos.
Otro de los grandes proyectos que se han puesto en marcha es MARLIN. Esta IA permite identificar la pesca ilegal y proteger a los mamíferos marinos, sobre todo en la construcción de parques eólicos marinos. La transmisión de datos se hará en tiempo real, siendo la actuación mucho más rápida y eficaz. Conservar la biodiversidad marina será el objetivo principal de este proyecto, así como emplear herramientas sostenibles y económicamente posibles.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta poderosa que puede poner fin a la gran preocupación en torno a la escasez del agua y la elevada contaminación sufrida por los océanos.
Con esta tecnología se espera que la gestión del agua sea mucho más eficiente y sostenible, así como conseguir unos resultados óptimos en la limpieza de los océanos y la preservación del ecosistema marino. Sin embargo, es fundamental que esta implementación vaya acompañada de una buena planificación estratégica, inversión en infraestructura, políticas públicas y aumentar la conciencia social en torno a la preservación del agua como un bien común, no solo teniendo en cuenta las necesidades actuales, sino alzando la mirada a un futuro que seguirá necesitando este recurso indispensable para la continuidad de todas las especies.