Del VAR a la retransmisión en tiempo real: la tecnología detrás del Mundial 2026

junio, 24, 2026
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IA, datos y experiencias inmersivas: explora la innovación tecnológica detrás del mayor evento deportivo del mundo. ⚽️

Quien piense que lo diferenciador del Mundial 2026 es que es el primero con 48 selecciones distribuidas en tres países gigantescos se está perdiendo la mitad del espectáculo. Bajo el césped, colgada de las cubiertas de los estadios y metida en las pantallas de millones de hogares, opera una de las redes de computación, inteligencia artificial y sensores más complejas desplegadas jamás en un evento en vivo.

La escala de este torneo es el reflejo de cómo la digitalización está transformando sectores enteros. En MIOTI, contamos con el Máster en Inteligencia Artificial y Analítica, un programa donde los alumnos aprenden, de la mano de expertos, a gestionar todo el ciclo de vida del dato y a enfrentarse a retos reales de IA que experimentan las organizaciones. 

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Hemos pasado de un VAR inicial que dependía de trazar líneas manuales sobre pantallas pixeladas, a un ecosistema automatizado donde el propio estadio genera alertas e información en milisegundos. Así es como la ingeniería de datos está reescribiendo las reglas del juego y transformando la experiencia del espectador.

El avatar del futbolista

Una de las grandes frustraciones históricas del videoarbitraje ha sido el margen de error humano y la imposibilidad de ver de manera clara cuando un jugador tapa a otro ante la línea de visión de la cámara. Para solucionarlo, el torneo ha introducido avatares 3D hiperrealistas, un salto cualitativo respecto a los maniquíes virtuales del pasado.

Antes de que rodara el balón, cada futbolista pasó por un escáner tridimensional de alta precisión. Este proceso modela su fisionomía y captura dimensiones corporales clave para generar una representación digital más precisa. Durante el partido, un sistema de 16 cámaras ópticas de alta resolución instaladas en la arquitectura de cada estadio rastrea los movimientos de cada jugador en tiempo real.

Si un defensa tapa visualmente la bota de un delantero, la IA cruza los datos de seguimiento con el avatar para proyectar su posición en un espacio tridimensional interactivo. Los árbitros de la sala VOR (Video Operation Room) ya no miran únicamente repeticiones de vídeo desde ángulos complejos, también pueden apoyarse en modelos virtuales del campo de juego para interpretar mejor determinadas acciones.

Un balón con sistema nervioso: Adidas Trionda y el sensor IMU

Las lentes ópticas de las cámaras no son suficientes si no se sabe cuándo se golpea un balón con exactitud. En las retransmisiones tradicionales a 50 fotogramas por segundo, el momento exacto del pase puede quedar “atrapado” entre dos frames, dejando un margen de duda de hasta 20 centímetros en la carrera de un delantero en fuera de juego.

El balón oficial del Mundial 2026, Adidas Trionda, incorpora Connected Ball Technology con una Unidad de Medición Inercial (IMU) integrada en uno de sus paneles y compensada para mantener el equilibrio del esférico.

Este chip destaca, en primer lugar, por su frecuencia extrema: el sensor envía datos de movimiento 500 veces por segundo (500Hz) a las antenas locales del estadio. Gracias a esta tasa de refresco, el sistema es capaz de registrar una firma de onda para cada microimpacto que sufre la superficie del esférico, de esta manera es posible aproximar con gran precisión el instante exacto en el que la bota del jugador pierde el contacto con el balón.

El verdadero salto cualitativo se produce al sincronizar ambas tecnologías. Al fusionar los datos del balón con el rastreo óptico de los jugadores, el sistema de Fuera de Juego Semiautomatizado (SAOT) logra reducir el tiempo de deliberación arbitral de minutos a escasos segundos. El algoritmo procesa la geometría de la jugada de forma autónoma y puede enviar un aviso al equipo arbitral cuando detecta una posible infracción clara, transformando un proceso que antes era lento y polémico en una revisión mucho más ágil y apoyada en datos.

Del césped a la televisión: el algoritmo que estabiliza el Referee View

Para convertir el torneo en una experiencia todavía más inmersiva para el espectador, en las retransmisiones se han estandarizado las señales en directo desde la perspectiva del colegiado principal mediante el sistema Referee View, que incorpora una cámara situada en el headset del árbitro, cerca de la sien.

Para que esas imágenes no lleguen a la audiencia de manera caótica, o borrosa por la velocidad que implica, por ejemplo, un contraataque, el flujo de vídeo pasa por un software de estabilización de imagen instalado en las unidades móviles del propio estadio. Mediante procesamiento basado en IA, el sistema compensa las vibraciones del movimiento del árbitro y corrige la distorsión dinámica de la lente en tiempo real. El resultado es una toma más fluida, cinemática y en primera persona que permite al espectador sentir la presión de los jugadores a su alrededor y entender la perspectiva real del juez del partido.

El estadio como centro de datos

Procesar tal volumen de información (avatares, balones inteligentes, múltiples señales 4K HDR y analíticas de rendimiento en tiempo real) es un obstáculo físico para las conexiones tradicionales, en concreto, para la latencia. Si todos estos datos tuvieran que viajar a servidores centralizados en la nube y regresar al estadio, el veredicto del VAR o los gráficos del directo llegarían cuando la jugada ya hubiera continuado.

La arquitectura de red del Mundial 2026 se apoya firmemente en el Edge Computing. Los estadios incorporan infraestructura local de procesamiento para gestionar alertas críticas a pie de campo y reducir la latencia en las operaciones más sensibles. Los datos históricos y las analíticas secundarias se envían posteriormente a la nube para alimentar herramientas como Football AI Pro, la plataforma de IA generativa con interfaz de lenguaje natural que las 48 selecciones pueden utilizar antes y después de los partidos para estudiar métricas de rendimiento avanzadas y ajustar su estrategia.

Gemelos digitales para la gestión urbana

El despliegue tecnológico no se limita a lo que ocurre en el césped. Gestionar la seguridad y el flujo de millones de personas en tres países requiere que los propios recintos deportivos se comporten como estructuras inteligentes. Para ello, el torneo se apoya en réplicas digitales y sistemas de monitorización conectados a datos operativos de los estadios. Estos sistemas permiten analizar desde la presión en los accesos y el flujo de personas en los pasillos, hasta otros indicadores críticos para la operación del recinto.

Si se produce una aglomeración en una puerta del Estadio Azteca o del MetLife Stadium, el Gemelo Digital puede ayudar a detectar patrones anómalos antes de que se conviertan en un embotellamiento real, permitiendo a los equipos de seguridad tomar decisiones más rápidas para desviar los flujos de gente. Incluso la iluminación, la climatización y otros sistemas operativos pueden apoyarse en datos en tiempo real para optimizar la experiencia de los espectadores y la eficiencia del recinto.


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