Project Genie 3: la IA que redefine la Generación de Mundos
El mundo de la moda se está transformando por completo gracias a la inteligencia artificial. Más allá de algoritmos internos o sistemas de gestión personalizados para cada equipo técnico, la IA está emergiendo como una interfaz directa con el cliente, redefiniendo la forma en que compramos ropa. Hoy, asistentes de IA conversacionales y avatares hiperrealistas personales están encabezando esta revolución, y algunas marcas ya aplican a estas tecnologías para ofrecer experiencias más intuitivas, personalizadas y atractivas para sus compradores.
En este contexto, en MIOTI contamos con el Máster en Digital Business en el que preparamos a los profesionales para identificar oportunidades, crear soluciones innovadoras en el ámbito tecnológico y generar valor real en sectores como el comercio de moda.
Durante años, muchos retailers han incorporado chatbots básicos para responder preguntas frecuentes o guiar en procesos sencillos. Sin embargo, estos asistentes a menudo eran estáticos, limitados a respuestas preconfiguradas y con una capacidad reducida para entender contexto o intención real del usuario.
Con la llegada de IA generativa basada en modelos lingüísticos avanzados, los asistentes online han evolucionado. Ahora pueden interpretar consultas naturales en lenguaje humano, recomendar productos según necesidades específicas, analizar imágenes enviadas por el usuario para encontrar prendas similares en catálogo, ayudar a construir outfits o responder con información detallada sobre disponibilidad y tallas.
Un ejemplo real de este avance es el asistente impulsado por IA que Zara lanzó en su tienda y en su app. Ahora, los usuarios pueden conversar con este asistente para encontrar prendas concretas, recibir recomendaciones para un evento o incluso subir una foto de una prenda de otra marca para que el sistema sugiera artículos semejantes disponibles en Zara.
Cuando compramos online, uno de los principales retos es imaginar cómo quedará una prenda en nuestro propio cuerpo. Aquí es donde entran en juego los llamados avatares hiperrealistas personales impulsados por IA.
Las plataformas avanzadas permiten a los usuarios crear una representación digital de sí mismos a partir de un par de fotografías. A partir de estos datos, la IA genera un avatar que puede “probarse” prendas del catálogo y mostrar cómo se verían puestos desde diferentes ángulos, estilos y combinaciones.
Zara ha implementado esta tecnología directamente en su app. Tras aceptar los permisos necesarios y subir sus fotos, el usuario obtiene una vista 3D de su avatar vistiendo las prensas seleccionadas, con visualizaciones desde distintos ángulos y la posibilidad de ajustar el estilismo mediante otras prendas sugeridas directamente por la propia plataforma online. Este probador virtual funciona como un puente entre la experiencia física y digital, ayudando al cliente a tomar decisiones más seguras sin acudir a una tienda física. Del mismo modo, Zalando ha explorado probadores virtuales que permiten, por ejemplo, crear avatares 3D introduciendo altura, peso y género. El sistema incorpora mapas de ajuste para visualizar qué zonas de la prenda quedan más holgadas o más ajustadas, facilitando así una elección más informada y ajustada a la realidad del usuario.
Además, estos sistemas con IA pueden reducir devoluciones, uno de los principales costes del e-commerce, al ofrecer visualizaciones más cercanas a la realidad y recomendaciones de talla más precisas.
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Los asistentes conversacionales y los avatares hiperrealistas reducen la incertidumbre del comprador y permiten una navegación más intuitiva y personalizada, además de que son una herramienta de fidelización.
La IA no solo impacta emocionalmente a los clientes, sino que también ofrece resultados comerciales medibles y cuantificables. Las marcas que integran funciones como recomendaciones inteligentes, asistentes avanzados o pruebas virtuales tienden a ver una mayor conversión de visitantes a compradores, incrementando el valor medio del carrito y amplificando la frecuencia de compra.
Un informe de McKinsey sobre IA generativa en retail estima que la tecnología podría aportar entre 240.000 millones y 390.000 millones de dólares en valor económico para la industria, buena parte derivado de mejoras en eficiencia y experiencia del cliente.
La IA también permite automatizar tareas que antes requerían intervención humana, desde atención al cliente las 24h hasta la gestión eficiente de preguntas frecuentes. Esto libera recursos para que los equipos humanos se concentren en tareas de mayor impacto, como estrategia, diseño o creación de valor añadido.
Otra aplicación interesante de la IA con avatares hiperrealistas es su potencial para representar diversidad corporal y de estilo, aunque no está exenta de debate. En 2023, la marca estadounidense Levi’s anunció una colaboración con Lalaland.ai, una plataforma que permite generar modelos digitales que complementen las sesiones de fotos tradicionales, permitiendo mostrar sus productos en cuerpos con diversas formas, edades o tonos de piel. La idea es que los clientes puedan ver prendas en modelos que se parecen más a ellos, lo que favorece una experiencia de compra más inclusiva y representativa. Sin embargo, ha habido críticas enfocadas en por qué no utilizar modelos de carne y hueso más diversos, y si estos avatares digitales realmente sustituyen o complementan la representación física.
Toda tecnología disruptiva trae consigo desafíos. En el mundo de la moda, la IA enfrenta cuestiones clave:
La expansión de IA conversacional y generativa en el sector retail ya está en marcha. Según una encuesta de 2024 realizada a ejecutivos del sector retail de empresas Fortune 500, más del 90% de los grandes retailers han experimentado con IA generativa, y muchos planean ampliar su adopción en los próximos años.
Las posibilidades no se limitan a asistentes y avatares personales. Las innovaciones futuras incluyen una IA que anticipa tendencias de moda a partir de análisis de comportamiento global; sistemas de recomendación hiperpersonalizados, que sugieren productos incluso antes de que el usuario sepa lo que quiere; o experiencias omnicanal integradas, donde la misma IA acompaña al cliente tanto en la tienda física como online.
En este contexto, marcas que antes competían por precio o catálogo, ahora compiten también por la calidad de la experiencia digital, su personalización y su capacidad para conectar con necesidades individuales de cada cliente.