¿Qué es el Computer Vision?
La agricultura ha sido uno de los soportes principales de la economía y la civilización humana durante milenios y con la creciente población mundial, la necesidad de producir alimentos de manera eficiente y sostenible nunca ha sido más crucial. En este contexto, el Computer Vision -o visión por computadora en español- está emergiendo como una herramienta revolucionaria que puede transformar la agricultura moderna, aumentando la precisión, eficiencia y sostenibilidad de los procesos.
La visión por computadora es una rama de la inteligencia artificial (IA) que permite a los ordenadores y sistemas interpretar y comprender el mundo visual a través del uso de algoritmos y modelos de aprendizaje automático para procesar y analizar imágenes y videos. En agricultura, esta tecnología se puede aplicar para monitorizar cultivos, gestionar recursos, automatizar tareas y mejorar la calidad del producto final.
A pesar de que la agricultura y la tecnología son dos disciplinas que parecen provenir de mundos completamente opuestos, el enfoque innovador que trae consigo el Computer Vision permite interesantes aplicaciones para la agricultura como la monitorización exhaustiva de los cultivos o una gestión más eficiente de los recursos, entre otras. Todo ello con el objetivo de incrementar la productividad y sostenibilidad de la agricultura moderna.
A través del uso de drones equipados con cámaras multiespectrales, los agricultores pueden obtener imágenes detalladas de sus campos que posteriormente se analizan para identificar patrones y anomalías que puedan indicar problemas como plagas, enfermedades o estrés hídrico.
Por ejemplo, los algoritmos de visión por computadora pueden detectar cambios en el color de las hojas que podrían indicar una enfermedad antes de que sea visible a simple vista. Así, los agricultores pueden tomar medidas preventivas rápidamente, minimizando el uso de pesticidas y reduciendo las pérdidas de cultivos.
El computer vision también es crucial para una gestión eficiente de los recursos como el agua y los fertilizantes. Mediante sensores y cámaras instalados en el campo es posible monitorizar el estado del suelo y las plantas en tiempo real y, con esta información, ajustar de forma automática los sistemas de riego y fertilización para proporcionar exactamente lo que los cultivos necesitan, ni más ni menos.
A través de este enfoque de precisión no solo optimiza el uso de recursos, sino que también minimiza el impacto ambiental de la agricultura, reduciendo la escorrentía de fertilizantes y el desperdicio de agua.
La automatización de la cosecha es otra área donde la visión por computadora está marcando una diferencia significativa. Los robots de cosecha equipados con cámaras y sensores pueden identificar y recoger frutas y verduras maduras con una precisión notable asegurando que los productos se cosechen en su punto óptimo de madurez.
Por ejemplo, los robots cosechadores de fresas pueden usar computer vision para distinguir entre fresas maduras y no maduras, asegurando que aquellas que están listas para su recogida se recolecten.
Después de la cosecha, el computer vision se utiliza para la clasificación y control de calidad de los productos agrícolas ya que las cámaras de alta resolución pueden inspeccionar las frutas y verduras para detectar defectos, daños o impurezas. Los algoritmos que utiliza esta tecnología pueden clasificar los productos según su tamaño, forma y color, asegurando que solo aquellos de mayor calidad lleguen a los consumidores finales. A través de este proceso automatizado se consigue también reducir costes ya que es más rápido y preciso que la inspección manual.
Como hemos visto, el computer vision puede transformar ampliamente la forma en que produce la agricultura actualmente hasta poder llegar a convertirse en una auténtica revolución. Además de aplicaciones concretas, también cuenta con múltiples beneficios.
Uno de los más notables es el aumento de la eficiencia y productividad ya que la visión por computadora permite a los agricultores monitorizar y gestionar sus campos con una precisión sin precedentes. Gracias a esta capacidad de identificación temprana de los problemas es posible optimizar el uso de recursos y, en consecuencia, obtener mayores rendimientos con menos insumos, lo que se traduce en una mayor eficiencia operativa.
Otra ventaja significativa es la reducción del impacto ambiental. Al optimizar el uso de agua, fertilizantes y pesticidas, el computer vision contribuye a minimizar el impacto ambiental de la agricultura consiguiendo por el camino beneficiar al medio ambiente y mejorar la sostenibilidad a largo plazo de las prácticas agrícolas.
Por otro lado, la capacidad de monitorizar y clasificar productos agrícolas con alta precisión asegura que los consumidores reciban productos de la más alta calidad consiguiendo no solo incrementar la satisfacción del cliente, sino también abrir nuevos oportunidades de mercado para los agricultores, quienes pueden ofrecer productos superiores y diferenciados.
No obstante, y a pesar de contar con múltiples aplicaciones y ventajas, integrar esta tecnología en la explotación agraria diaria no está exento de desafíos, unos obstáculos que los agricultores deben superar para ser capaces de aprovechar al máximo el potencial que ofrece el computer vision.
Uno de esos retos es la considerable inversión inicial que es necesaria en equipo y tecnología, unos costes que pueden ser altos al principio pero que es posible recuperar con el tiempo gracias a la mejora en la eficiencia y la reducción de los gastos operativos.
Asimismo, el desarrollo y la implementación de soluciones de visión por computadora pueden ser técnicamente complejos y los agricultores podrían necesitar formación adicional o soporte técnico para conseguir utilizar estas tecnologías de manera efectiva. Es precisamente esta necesidad de formación y asistencia técnica la que puede representar un desafío, especialmente para aquellos que no están familiarizados con estas herramientas avanzadas.
Por otro lado, para que las soluciones de computer vision alcancen su máximo exponente y satisfagan las necesidades de forma satisfactoria es necesario adaptar los algoritmos y modelos a los diferentes tipos de cultivos y condiciones ambientales y a las necesidades específicas de cada agricultor. Este proceso de adaptación puede ser complicado y requerir un enfoque individualizado para cada tipo de cultivo y entorno.
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